Migrar a la nube cuesta entre 300 y 1.500 USD en una web, 1.500 a 6.000 USD en servidores propios y 5.000 a 40.000 USD en un ERP, con una factura mensual posterior de 20 a 800 USD según el caso. La nube no siempre es más barata: la salida de datos, las licencias por hora y el almacenamiento que crece pueden superar el ahorro, así que conviene migrar solo lo que gana algo mudándose.
"Nos pasamos a la nube y pagamos menos" es el argumento de venta más repetido de la última década. Y es falso la mitad de las veces. La nube no es más barata: es más flexible, y la flexibilidad se paga. Lo que cambia no es el precio, es quién decide cuándo sube: antes, tu proveedor de servidores; ahora, la persona que deja un entorno encendido un fin de semana.
En este artículo tienes los tres tipos de migración con sus rangos reales, las partidas de la factura que nadie te avisa en el mes trece y —lo más útil— los casos en los que migrar te va a costar más dinero que quedarte quieto. Porque también existen, y casi nadie los cuenta.
El mito que sigue costando dinero: la nube siempre es más barata
La comparación honesta no es "servidor propio contra nube". Es "servidor propio con su electricidad, su refrigeración, su hardware cada cinco años y la persona que lo mantiene" contra "nube con su factura variable, sus licencias, su salida de datos y la persona que la gobierna". Cuando metes las dos columnas completas, el resultado depende de tres cosas: el tamaño, la estabilidad de la carga y quién mira la factura cada mes.
Para una empresa con un servidor pequeño, estable y amortizado, la nube puede salir más cara desde el primer mes. Para un negocio con picos —una tienda que multiplica el tráfico en campaña, un portal con consultas estacionales— la nube gana por goleada, porque pagas por lo que usas y no por lo que podrías usar. Y para todo lo que está en medio, la respuesta es una palabra que nadie quiere oír: depende.
Los tres tipos de migración (y lo que cuesta cada una)
La palabra "migración" tapa tres proyectos completamente distintos. Confundirlos es la causa número uno de presupuestos que se duplican a mitad de camino.
Rehost: mover tal cual
Se levanta el servidor actual en una máquina virtual de la nube, sin tocar la aplicación. Es lo más rápido y lo más barato, y también lo que peor aprovecha la nube: pagas por máquinas que siguen funcionando como si estuvieran en tu oficina. Un servidor pequeño puede quedar entre 30 y 150 USD al mes; un entorno con base de datos y réplica, entre 200 y 800 USD. Es una opción válida cuando el objetivo es salir del hardware, no optimizar.
Replatform: cambiar piezas sin rehacer el sistema
La aplicación sigue siendo la misma, pero la base de datos pasa a un servicio gestionado y las copias, el correo o los ficheros también. Aquí empieza el ahorro real de tiempo: dejas de parchear el motor de base de datos a mano. El proyecto suele costar entre 2.000 y 12.000 USD según el número de sistemas, y la factura mensual baja o se estabiliza porque desaparece el servidor que solo existía para eso.
Rediseño: aprovechar la nube de verdad
Se reescribe la aplicación para que escale sola y se pague por uso. Es el proyecto más caro —desde 15.000 USD y sin techo— y solo tiene sentido si el negocio crece de forma impredecible o si el sistema actual no aguanta. Hacerlo "por modernidad" sin ese motivo es la forma más cara de no arreglar nada.
Migrar no es mudar servidores: es decidir qué se queda igual y qué deja de existir.
Rangos reales: de una web a un ERP
Esta tabla resume lo que cuesta el proyecto y lo que cuesta después, que es la parte que casi nunca aparece en la propuesta. Cifras orientativas en dólares, sin impuestos.
| Qué migras | Proyecto | Coste mensual después | Lo que suele fallar |
| Web WordPress | 300 - 1.500 USD | 20 - 150 USD | Plugins que asumen permisos de escritura local |
| Correo y ficheros (10-25 personas) | 500 - 2.000 USD | 6 - 12 USD por usuario | Migración de buzones antiguos y reglas olvidadas |
| Servidores propios (2-4 máquinas) | 1.500 - 6.000 USD | 200 - 800 USD | Copias de seguridad que nadie configuró |
| Tienda online | 1.000 - 8.000 USD | 50 - 400 USD | Rendimiento en campaña y caché mal montada |
| ERP o CRM | 5.000 - 40.000 USD | Variable por usuario | Licencias que se pagan por hora sin querer |
La factura del mes trece: lo que nadie te avisa
El primer mes casi siempre sale bien. El problema llega cuando el entorno de pruebas sigue encendido, los logs llevan un año creciendo y alguien descubre que sacar los datos cuesta dinero. Estas son las partidas que se comen el ahorro:
- Salida de datos: mover información fuera del proveedor se factura. Si tu negocio exporta mucho —informes, vídeo, copias a otro sitio—, ese número puede superar el del servidor.
- Almacenamiento que solo crece: fotos, logs, copias y versiones antiguas. Nadie borra nada porque nadie sabe qué se puede borrar.
- Licencias por hora: Windows Server, SQL Server y algunas herramientas se pagan por tiempo de uso. Una máquina encendida sin tráfico sigue facturando.
- Copias y recuperación: el respaldo no es gratis, y el desastre tampoco. Tener copia sin haber probado una restauración es tener una ilusión con factura.
- Soporte del proveedor: el plan básico no responde cuando se cae lo que importa. El plan que sí responde se paga aparte.
- La persona que mira la factura: si nadie gobierna el gasto, la nube crece sola. Es el coste que casi nadie presupuesta y el que más ahorra.
El coste de no gobernar la nube
Hay una disciplina entera —FinOps— dedicada a una idea muy simple: alguien tiene que revisar la factura cada mes con los números delante. Etiquetar recursos por proyecto, apagar lo que no se usa, reservar capacidad para lo que es estable y poner alertas de gasto. En empresas pequeñas eso se traduce en dos horas al mes y en ahorros que suelen superar el 15 % de la factura. No es magia: es que nadie estaba mirando.
La nube no se descontrola sola: se descontrola cuando nadie compara lo que se paga con lo que se usa.
Cuándo NO migrar (y qué hacer en su lugar)
Hay cuatro situaciones en las que la migración es una mala idea, y conviene decirlas antes de firmar un proyecto:
- El servidor está amortizado, estable y tienes quien lo lleve. Cambiar algo que funciona por una factura variable no es modernizar, es mudarse.
- El fabricante del software no soporta la nube. Hay ERPs, programas de taller y sistemas sectoriales que solo corren en local. Migrarlos significa quedarse sin soporte.
- La salida cuesta más que el ahorro. Si exportar tus datos o cambiar de proveedor tiene un precio alto, la flexibilidad que te venden no existe.
- No hay nadie para operarlo. La nube no se administra sola. Sin alguien que mire accesos, copias y costes, el riesgo sube más de lo que baja el gasto.
Qué hacer en su lugar
Una opción intermedia que resuelve el 80 % de los casos: dejar la operación donde está y llevar a la nube solo lo que aporta —las copias de seguridad, un entorno de recuperación ante desastres, el correo—. Se paga poco, se gana tranquilidad y no se toca lo que funciona. Ese híbrido es, en muchas pymes, la decisión más rentable de todas.
Conclusión: migra lo que se mueve, no lo que se puede
La nube es una herramienta excelente para lo que cambia de tamaño y una mala idea para lo que lleva cinco años igual. La pregunta correcta no es "¿cuándo nos pasamos?", sino "¿qué parte de nuestra informática gana algo mudándose?". Si la respuesta es nada, el proyecto más rentable es no hacerlo.
En TakeYourDesign hacemos migraciones con números antes y después: servicios cloud, infraestructura IT y copias verificadas. Si quieres saber qué costaría en tu caso, cuéntanos qué tienes montado hoy y te damos un rango sin compromiso. Y si lo que buscas es el proceso paso a paso, está en la guía de migración a la nube para empresas.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta migrar a la nube?
Entre 300 y 1.500 USD una web, 1.500 a 6.000 USD dos o cuatro servidores y 5.000 a 40.000 USD un ERP, más la factura mensual posterior.
¿La nube es más barata que un servidor propio?
No siempre. Con un servidor pequeño, estable y amortizado puede salir más cara; con picos de tráfico suele ganar la nube.
¿Qué es el coste de salida de datos?
Lo que cobra el proveedor por sacar información de su plataforma. Si exportas mucho, puede superar el coste del servidor.
¿Cuándo NO conviene migrar?
Cuando el servidor está amortizado y estable, cuando el fabricante del software no soporta la nube o cuando no hay nadie para gobernar la factura. Ver servicios cloud.
¿Qué es FinOps y para qué sirve?
Revisar la factura cada mes con criterio: etiquetar recursos, apagar lo que no se usa y reservar capacidad para lo estable. Suele ahorrar más del 15 %.
¿Cómo sé qué me costaría en mi caso?
Cuéntanos qué tienes montado hoy y te damos un rango con números antes y después, sin compromiso.



